Encontrar defectos frente al espejo es una practica poco saludable, pero hasta cierto punto estandar. Sin embargo, cuando esto se transforma en compulsión y en odio hacia el reflejo de uno mismo, podríamos estar ante un Trastorno dismórfico corporal.
Se define como una preocupación excesiva por una imperfección imaginada o mínima en la apariencia, la cual genera un malestar clínico significativo pese a ser imperceptible para otros.
“Cuando tienes un trastorno dismórfico corporal, te enfocas intensamente en tu apariencia e imagen corporal, y revisas repetidamente el espejo, te aseas o buscas tranquilidad, algunas veces durante muchas horas al día. El defecto percibido y los comportamientos repetitivos causan un sufrimiento emocional significativo y repercuten en tu capacidad para desenvolverte en la vida diaria”, explicó la Clínica Mayo. El tratamiento del trastorno dismórfico corporal puede incluir terapia cognitivo-conductual y medicamentos, resaltó la misma institución.
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Es frecuente ver cómo se emplea el concepto de dismorfia corporal en plataformas digitales para visibilizar la falta de aceptación física, pero la TDC se da cuando la ansiedad por la apariencia empieza a interferir en la vida cotidiana, señaló BBC Mundo.
Las características incluyen angustia emocional, pasar mucho pensando en el tema y sentir que no se pueden controlar los pensamientos sobre la apariencia. “También puede incluir comportamientos repetitivos, como mirarse al espejo o tocar repetidamente la parte del cuerpo que se considera defectuosa”, destacó el medio de comunicación.
El tratamiento de este padecimiento puede incluir terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, medicación como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, sin embargo esto dependerá del médico tratante.



































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