Un conjunto cada vez mayor de normas internacionales, que abarcan desde el etiquetado de alimentos hasta las especificaciones de las redes celulares 5G, está reconfigurando de forma constante el orden económico mundial, según un nuevo informe del Banco Mundial.
Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo del Banco Mundial, precisó que las normas son centrales y, al mismo tiempo, están poco valoradas. “Cuando se establecen debidamente, pasan desapercibidas: el barco navega por el canal, el edificio resiste un terremoto, un kilogramo pesa lo mismo en Kenya que en Canadá, y nadie se detiene a pensar en los beneficios que eso genera”.
“Este informe es la primera evaluación del papel que cumplen las normas en el desarrollo económico, y un llamado a que los países en desarrollo las incorporen como elemento central de sus estrategias de desarrollo”.
Actualmente, las normas constituyen un elemento esencial de la infraestructura económica y son vitales para la prosperidad como las carreteras o los puertos, se precisa en el informe sobre el desarrollo mundial 2025: Normas para el desarrollo.
En este se señala que la estandarización de los contenedores, al facilitar considerablemente el transporte de mercancías, impulsó el comercio mundial en mayor medida que todos los acuerdos comerciales de los últimos 60 años.
Sin embargo, desde el cambio de siglo, las normas también se han convertido en armas en las guerras comerciales: las medidas no arancelarias, como las especificaciones sobre plaguicidas o los requisitos de etiquetado, afectan actualmente al 90% del comercio mundial, frente a tan solo el 15% registrado a fines de la década de 1990.
Interés por las normas
El interés mundial por las normas se ha incrementado considerablemente. Más de la mitad de las 20.000 normas emitidas por la ISO en las últimas siete décadas se ha creado desde el año 2000, señala el informe.
Solo en 2024, los principales organismos internacionales de normalización emitieron más de 7.000 normas.
Cuando se redactan las normas, no hay suficientes países en desarrollo sentados a la mesa de negociaciones, porque a menudo carecen de los recursos y los conocimientos especializados necesarios para participar.
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En promedio, integran menos de un tercio de los comités técnicos que determinan las normas internacionales en la ISO y una proporción aún menor en otros organismos.
Apoyar una participación más amplia y estratégica es clave para garantizar que las normas sean pertinentes a nivel mundial y reflejen las diversas necesidades y contextos de desarrollo.
Una estrategia deliberada
Convertir las normas en un trampolín para el desarrollo requiere una estrategia deliberada. En el informe se propone un marco de adaptación-alineación-formulación para países en diferentes etapas de desarrollo.
Cuando el nivel de desarrollo es bajo, los países deben adaptar las normas internacionales a las realidades locales, de modo que las empresas puedan aprender y los mercados puedan crecer. No es prudente copiar ciegamente las normas mundiales más estrictas, ya que las aspiraciones locales deben corresponderse con la capacidad local.
Conforme aumenta la capacidad local, los países pueden alinearse con las normas internacionales, reduciendo la duplicación, facilitando el ingreso al mercado y ayudando a las empresas a competir en el extranjero.
Al mismo tiempo, pueden dar forma a las normas internacionales, asegurándose de que reflejen las prioridades nacionales. Por último, a medida que se vuelven más ricos, los países en desarrollo deben formular nuevas normas o actualizar las existentes.


































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