Hoy en día, las personas cuidan más su cuerpo y eso incluye ejercicio y alimentación, pero con tantas fórmulas “mágicas” que se venden a través de redes sociales a veces es difícil saber qué es realmente beneficioso y qué hace daño. Lo ideal es siempre consultar con profesionales de la salud que respalden con conocimiento sus consejos, pero también hay cosas muy básicas que se pueden ir aprendiendo en casa, es el caso de incluir más fibra en la ingesta diaria.
“La fibra alimentaria es un nutriente conocido como carbohidrato. La fibra incluye las partes de los alimentos vegetales que el organismo no puede digerir ni absorber. Esto la diferencia de nutrientes como las grasas, las proteínas y otros carbohidratos, como los almidones y los azúcares que el organismo descompone y absorbe. En cambio, la fibra pasa prácticamente intacta por el estómago, el intestino delgado y el colon y sale del cuerpo”, destacó la Clínica Mayo.
Una dieta rica en cereales integrales, frutas, legumbres, frutos secos y semillas, todos ellos fuente de fibra, puede tener enormes bondades tanto para el cuerpo como para el cerebro.
Estudios recientes revelan que la fibra fortalece el microbioma y optimiza la comunicación en el eje intestino-cerebro. Este proceso resulta clave para frenar el avance de los síntomas del deterioro cognitivo.
Una investigación realizada en 2022, que analizó a más de 3,700 adultos, reveló una correlación directa entre la ingesta de fibra y la salud cognitiva: a mayor consumo, menor riesgo de desarrollar demencia. Por el contrario, aquellos con dietas bajas en fibra presentaron una mayor vulnerabilidad ante esta condición.
La clave está en el butirato: este ácido graso protege la pared del intestino y evita que toxinas peligrosas lleguen al cerebro a través de la sangre. Es esta conexión la que permite que el equilibrio de la flora intestinal se traduzca en una mente más ágil y sana. De igual manera, niveles más altos de producción de butirato tienen un efecto positivo en la depresión y mejoran el sueño.
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Karen Scott, profesora de microbiología intestinal en el Instituto Rowett de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, le dijo a BBC Mundo que aumentar la ingesta de fibra es uno de los cambios dietéticos más efectivos para la salud.
Al mismo tiempo, Alison Brown, investigadora de nutrición de los Institutos Nacionales de Salud le dijo a The New York Times que consumir una cantidad adecuada de fibra puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
¿Cuánta fibra?
Se estima que en Estados Unidos alrededor del 97% de los hombres y el 90% de las mujeres no consumen suficiente fibra, la mayoría consume menos de lo requerido. Los números recomendados son: 25 gramos diarios para las mujeres y 38 gramos para los hombres.
Especialistas en nutrición sugieren priorizar la ingesta de fibra a través de alimentos integrales —como hortalizas, frutas, legumbres y frutos secos— por encima de los suplementos procesados. Lograr este hábito es sencillo y, en muchos casos, representa un ahorro para el bolsillo.



































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