A las puertas de una nueva temporada de la Fórmula 1, marcada por importantes cambios en el reglamento técnico, la histórica escudería Scuderia Ferrari busca iniciar un nuevo ciclo competitivo que le permita regresar a la lucha por el campeonato, un logro que no alcanza desde 2008.
Tras los ensayos de pretemporada realizados a finales de febrero en el Circuito Internacional de Baréin, el equipo italiano opta por la cautela. Ni sus pilotos, Lewis Hamilton y Charles Leclerc, ni su director, Frédéric Vasseur, han querido anticipar resultados pese a las expectativas generadas por el nuevo monoplaza SF-26.
El coche presenta importantes modificaciones en motor, chasis y aerodinámica, adaptadas a la normativa renovada que entra en vigor esta temporada. Sin embargo, Vasseur subrayó que las pruebas previas no siempre reflejan el verdadero nivel competitivo de los equipos.
“La primera medición real será en Melbourne”, señaló el directivo antes del Gran Premio de Australia que inauguró el campeonato hace dos fines de semana. El responsable francés insistió en que todavía existen muchas incógnitas y que el equipo afrontará las primeras carreras con “concentración y humildad”.
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Dentro del garaje, no obstante, se respira optimismo. Hamilton, siete veces campeón del mundo, aseguró sentirse más cómodo con el nuevo automóvil y expresó su entusiasmo por el trabajo del equipo. El británico incluso afirmó percibir “algo de su ADN” en el desarrollo del SF-26, tras una primera temporada complicada con Ferrari en la que no consiguió subir al podio.


































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