Los Chicago Bulls anunciaron en días pasados el despido fulminante del escolta Jaden Ivey, de 24 años, tras una serie de declaraciones polémicas emitidas por el jugador a través de sus redes sociales. La franquicia justificó la decisión bajo el argumento de “conducta perjudicial para el equipo”, poniendo fin a una breve y turbulenta etapa del atleta en la ciudad del viento.
La controversia estalló durante una transmisión en vivo en Instagram, donde Ivey criticó abiertamente el respaldo de la NBA al Mes del Orgullo. “Celebran la injusticia”, afirmó el jugador, cuestionando las campañas de visibilidad de la liga. Además de sus comentarios anti-LGBTQ, el exjugador de los Pistons arremetió contra el catolicismo, calificándolo como una “religión falsa” en un intercambio de opiniones con sus seguidores.
Ivey, quien llegó a Chicago hace apenas dos meses mediante un traspaso desde Detroit, solo pudo disputar cuatro partidos con la camiseta de los Bulls debido a un historial de lesiones que ha lastrado su carrera desde que fue elegido como la quinta selección del draft en 2022.
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Aunque era considerado uno de los talentos jóvenes más prometedores de la liga, su postura radical y los ataques a la doctrina religiosa han precipitado su salida. Con este movimiento, los Bulls marcan una línea clara frente a la intolerancia en un año donde la cohesión institucional es prioritaria ante los grandes eventos deportivos en Estados Unidos. Su futuro en la NBA es, ahora mismo, una incógnita.



































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